La importación de camiones usados provenientes de Estados Unidos se ha convertido en uno de los principales puntos de preocupación para el sector de vehículos pesados en México.
Durante el Foro AMDA Vehículos Comerciales 2026, distribuidores, transportistas y financieras coincidieron en que la entrada de esas unidades no solo afecta la comercialización de seminuevos, sino que también repercute en la seguridad vial, productividad de las flotas y la competitividad de las empresas formales.
La discusión se dio en una mesa dedicada al mercado secundario de vehículos pesados, donde los participantes señalaron que la presión generada por las importaciones ha complicado la colocación de unidades usadas nacionales y ha distorsionado los precios de referencia en el mercado.
Miguel Ángel Bres, presidente del Consejo de B&G Capital Group, afirmó que la problemática va más allá de una afectación comercial.
“A ustedes como distribuidores no les conviene que esté entrando chatarra en nuestro país y a nosotros como transportistas tampoco, pero a la ciudadanía tampoco; sí es un tema de seguridad nacional”, sostuvo.
El directivo reveló que desde la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) mantienen gestiones con autoridades federales para impulsar medidas que desincentiven el ingreso de estas unidades.
“Nosotros desde la Canacar con la Secretaría de Economía estamos gestionando para que el arancel que le pongan a las unidades importadas sea del 50% porque la verdad es vergonzoso lo que están haciendo”, subrayó.
De acuerdo con los participantes, el problema se agrava por la diferencia de precios entre los vehículos usados importados y las unidades comercializadas a través de distribuidores autorizados, quienes realizan procesos de inspección, certificación y, en algunos casos, ofrecen garantías y esquemas de financiamiento.
Jorge Martínez Madero, director general de Grupo Fultra, explicó que la competencia se vuelve particularmente compleja cuando los precios de referencia del mercado son afectados por unidades importadas que ingresan en condiciones distintas a las del mercado formal.
“El problema más grande es la fricción que genera el precio de toma con nuestros clientes”, comentó.
Añadió que mientras los distribuidores buscan comercializar unidades certificadas y con respaldo técnico, muchos de los vehículos importados usados llegan sin los mismos estándares de calidad, lo que genera una competencia desigual.
La preocupación también alcanza el ámbito operativo. Alejandro Gómez, director de Operaciones de GRUVER, señaló que muchas de las unidades importadas fueron diseñadas para condiciones distintas a las del mercado mexicano.
A su juicio, esta situación contribuye al deterioro de la infraestructura, incrementa los riesgos de accidentes y afecta la productividad de las flotas.
“Lo que antes hace 10 años un transportista hacía del punto A al punto B en cinco horas, hoy ya se está llevando siete horas”, afirmó al referirse a la saturación de carreteras y casetas.
Desde la perspectiva financiera, José Ojeda, director general de PACCAR Financial México, reconoció que la entrada masiva de unidades usadas también ha afectado el comportamiento del mercado de seminuevos.
El directivo recordó que la industria pasó de ventas cercanas a 34 mil 500 tractocamiones en 2023 y 40 mil en 2024 a alrededor de 25 mil 250 unidades en 2025, en un entorno marcado por la incertidumbre comercial y la creciente presencia de vehículos usados importados.
“Tenemos empresas transportistas muy reconocidas a nivel nacional, donde antes hacían fila los compradores para adquirir esas unidades y hoy les está llevando meses o más de un año poder desplazarlas”, enfatizó.
Ante ese escenario, los participantes consideraron necesario fortalecer mecanismos que permitan ordenar el mercado. Entre ellos destacaron la actualización de precios de referencia para importaciones, mayores controles aduaneros, esquemas de financiamiento para transportistas y herramientas que ayuden a profesionalizar el mercado secundario.
Guillermo Rosales, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), recordó que el sector ha impulsado ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) la creación de precios estimados para las importaciones, con el objetivo de combatir prácticas de subvaluación.
Señaló que actualmente existen casos de unidades importadas con facturas declaradas en montos que no corresponden a su valor real, lo que impacta directamente la competencia dentro del mercado nacional.
Más allá de las diferencias comerciales, los participantes coincidieron en que la discusión debe enfocarse en la modernización del parque vehicular y en la construcción de condiciones que permitan una competencia equilibrada entre los distintos actores del sector.
“Necesitamos dignificar nuestra industria y para poderlo lograr necesitamos ir unidos”, concluyó Bres.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), la importación de unidades usadas se disparó en 2024 hasta alcanzar casi 29 mil vehículos, tres veces más que el promedio registrado entre 2018 y 2020.