La logística también tiene su medio tiempo y en medio de la Copa Mundial de Futbol 2026 que ha transformado la conversación cotidiana en México, Tsol e Infios, con el auspicio del Consejo Nacional de Ejecutivos en Logística y Cadena de Suministro (ConaLog), reunieron a un grupo reducido de ejecutivos del sector para cambiar, por unas horas, los tableros de control, las métricas y las operaciones por otra cancha: la del futbol.
La cita comenzó lejos de las pantallas y de los estadios. Antes del silbatazo del partido entre México y Corea del Sur, los asistentes recorrieron el Museo Jumex, donde se presenta la exposición “Fútbol y Arte: Esa misma emoción”, una muestra que reúne cerca de 100 obras de más de 70 artistas y explora al futbol como fenómeno cultural, social y emocional, más allá del espectáculo deportivo.
La exhibición, forma parte de las actividades culturales que acompañan al Mundial 2026 y propone una mirada sobre la identidad, la memoria y la pasión que genera el balón.
Entre fotografías, instalaciones, videos y piezas que evocan las alegrías y frustraciones de generaciones enteras, los profesionales de la cadena de suministro encontraron un punto en común entre el arte y la logística: ambos son capaces de conectar personas.
La jornada continuó en un restaurante, donde la conversación dejó paso a las emociones. Los pronósticos, las bromas y los recuerdos mundialistas fueron calentando el ambiente mientras la Selección Mexicana saltaba a la cancha frente a Corea del Sur.
Pero el encuentro tenía un objetivo más profundo que ver un partido.
“Lo que hicimos Tsol e Infios fue aprovechar este momento para juntar y conectar a profesionales del medio logístico en un evento divertido y distinto a lo que hemos hecho usualmente en Conalog”, explicó Erik Markeset, CEO de Tsol.
Directivos de retail, abarrotes, manufactura, transporte, operadores logísticos y proveedores compartieron mesa. Algunos se conocían desde hace años; otros se presentaban por primera vez. Las tarjetas de presentación cambiaron de manos, los perfiles de LinkedIn se intercambiaron y las conversaciones se extendieron entre goles, jugadas y análisis del partido.
“En esas mismas mesas la gente se presentaba. ‘¿Tú qué haces?’, ‘¿Dónde trabajas?’, ‘Pásame tu tarjeta’. Así vamos fortaleciendo la red. Para nosotros es un gusto apoyar eventos como éste”, comentó Markeset.
El directivo destacó que un Mundial también representa un enorme reto logístico. Por un lado, la movilización de millones de personas ha impulsado inversiones en infraestructura aeroportuaria y de transporte. Por otro, el incremento en el consumo de bebidas, souvenirs y mercancías relacionadas con el torneo exige una planeación extraordinaria en las cadenas de suministro.
“Lo que entendemos es que el Mundial provoca un consumo adicional cercano al 20%. La cerveza, los refrescos, las playeras oficiales y muchos otros productos requieren preparación y ejecución logística. Y no sólo dentro de los estadios; buena parte del consumo ocurre en restaurantes y hogares”, señaló.
A ello se suman los efectos indirectos sobre las operaciones cotidianas. Las restricciones viales, el aumento de la movilidad y la concentración de personas alrededor de las sedes obligan a ajustar rutas y tiempos de entrega.
Sin embargo, para Markeset, uno de los mayores valores del futbol sigue estando fuera de las estadísticas.
“Para los patrocinadores es la oportunidad de convivir con clientes actuales, prospectos y conocer nuevas personas. La gente se fue muy contenta. Si les preguntáramos a quienes asistieron, seguramente dirían que vivieron una buena experiencia”, dijo.
Y quizá ese sea uno de los legados menos visibles que deja un Mundial: la capacidad de reunir a personas de distintas industrias alrededor de una misma emoción.
Porque, al final, incluso en la logística, también hay espacio para celebrar los goles.