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¿Transformación económica de Cuba abre una nueva frontera para la logística mexicana?

22 Jun 2026
T21 / Internacional

Las reformas económicas recientemente anunciadas por el gobierno de Cuba podrían abrir una nueva etapa para las empresas mexicanas vinculadas al comercio exterior y la logística. Aunque especialistas descartan que se trate de un abandono del sistema socialista, sí consideran que la isla está flexibilizando parte de su modelo económico por una necesidad urgente de garantizar el abastecimiento y atraer inversión.

Durante la tercera sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el gobierno cubano dio a conocer nuevas medidas orientadas a fortalecer la economía, impulsar la participación de actores privados y fomentar la inversión extranjera, en un contexto marcado por una severa crisis energética, escasez de alimentos y problemas de liquidez.

Para Mariana Alonso, especialista en comercio internacional y directora comercial de Praxis Logística, es exagerado afirmar que Cuba “se abrió al capitalismo” o que el régimen político haya cambiado. Sin embargo, reconoció que existe una señal clara de que el modelo económico actual enfrenta fuertes presiones.

“Lo que sí hay es una señal muy fuerte de debilidad con el régimen actual. Estamos hablando de apagones de hasta 20 horas, protestas, presión externa y un paquete económico que acepta, aunque no lo diga así, que el modelo cerrado ya no aguanta más”, señaló en entrevista.

Desde la perspectiva logística, la apertura tiene una lectura distinta. Cuando una economía con problemas de energía, combustible, infraestructura y divisas busca una mayor participación de empresas privadas y capital extranjero, la logística deja de ser un servicio complementario y se convierte en una condición indispensable para que cualquier reforma pueda materializarse.

Para el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) capítulo Noreste, la crisis que atraviesa la isla es también un ejemplo de cómo la falta de infraestructura y certidumbre económica terminan afectando directamente las cadenas de suministro.

“Es un caso que demuestra que se necesita contar con infraestructura, energía, actividad marítima y certidumbre económica. Sin eso no hay flujo de mercancías ni desarrollo”, explicó Javier Cendejas, presidente de Comce Noreste en entrevista.

El directivo consideró que la escasez de bienes básicos y las limitaciones de infraestructura convierten a Cuba en un mercado que, pese a sus complejidades, podría atraer inversión y generar oportunidades para países cercanos como México.

Sin embargo, sin transporte, importaciones eficientes, almacenamiento, distribución interna, financiamiento y trazabilidad, la apertura económica corre el riesgo de quedarse únicamente en el papel.

Una oportunidad para México

Mariana Alonso consideró que México cuenta con ventajas naturales para convertirse en uno de los socios comerciales más cercanos de la isla, gracias a la proximidad geográfica, la conectividad marítima, la experiencia exportadora y la relación comercial existente entre ambos países.

“Cuba tiene una urgencia en abastecimiento confiable, consolidación de carga, insumos agroindustriales, movilidad eléctrica, refacciones y soluciones de última milla. Hay una oportunidad para México, pero sigue siendo un mercado complejo”, explicó.

Pese a su tamaño relativamente reducido frente a otros mercados, México mantiene una balanza comercial ampliamente favorable con Cuba. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2025 las exportaciones mexicanas hacia la isla ascendieron a 699 millones de dólares (mdd), mientras que las importaciones provenientes de Cuba sumaron apenas 13.3 mdd, lo que se tradujo en un superávit de 686 mdd para México.

Entre los sectores donde podría crecer la demanda destacan alimentos, insumos agroindustriales, equipos para eficiencia energética, paneles solares, baterías, materiales para turismo, productos de consumo, tecnología y servicios especializados.

Asimismo, podrían abrirse espacios para operadores logísticos, agentes de carga, integradores y empresas capaces de ofrecer soluciones puerta a puerta, consolidación de mercancías, coordinación documental y trazabilidad para exportadores interesados en atender el mercado cubano.

“No hay que asumir que será un mercado fácil o inmediato. Lo importante es identificar dónde las necesidades son más urgentes y acompañar esa demanda con soluciones logísticas”, comentó.

Para Cendejas, la proximidad geográfica y la experiencia productiva de las empresas mexicanas podrían convertir al país en uno de los socios naturales de la isla si la apertura económica se consolida.

“México puede ser un socio estratégico mucho más cercano. Hay empresas con experiencia y capacidad productiva para colaborar y dar soluciones a Cuba”, indicó.

Además de alimentos y bienes de consumo, el presidente de Comce Noreste identificó oportunidades en servicios, turismo, hotelería, educación y materiales para la construcción, sectores en los que México cuenta con experiencia y una oferta consolidada.

No obstante, Alonso advirtió que el potencial de Cuba debe analizarse con cautela. La isla enfrenta restricciones financieras, problemas energéticos, incertidumbre sobre la implementación de las reformas y un proceso de dolarización parcial que añade complejidad a las operaciones.

“Cuba sigue siendo un mercado que requiere revisar autorizaciones estatales, entender cómo funcionará el tipo de cambio y evaluar los mecanismos de pago. Hay que ir con pasos y estudiar cómo evoluciona la apertura”, subrayó.

La directiva enfatizó que entrar sin una estrategia clara implicaría riesgos importantes. Aspectos como cumplimiento regulatorio, selección de socios locales, seguros, documentación y trazabilidad serán fundamentales para garantizar operaciones exitosas.

En ello coincidió Cendejas, quien consideró que la principal variable para cualquier empresa será la certeza jurídica y financiera.

“La logística también incluye dinero. Tiene que existir certeza fiscal, aduanera, contractual y la seguridad de que te van a pagar. Las particularidades regulatorias, geopolíticas y financieras de Cuba son complejas y deben evaluarse con mucha responsabilidad”, advirtió.

A su juicio, las oportunidades existen, pero difícilmente llegarán sin cambios que otorguen mayor confianza a los inversionistas y operadores internacionales.

Estados Unidos, un factor a considerar

El escenario también está influenciado por la relación entre La Habana y Washington. Las reformas económicas llegan en medio de una nueva ofensiva de la administración de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, que ha endurecido las restricciones financieras y energéticas sobre la isla, limitando su acceso al sistema bancario internacional y reforzando las presiones sobre empresas vinculadas al conglomerado estatal GAESA.

En ese contexto, una mayor relación comercial entre México y Cuba podría tener implicaciones políticas en la compleja relación con Estados Unidos; sin embargo, Alonso consideró que la oportunidad debe dimensionarse correctamente.

“Sí puede haber una raya más al tigre, pero también hay que ver el lado positivo. México tiene cercanía geográfica, capacidad industrial y experiencia exportadora. Lo importante es entender que hablamos de una situación emergente y que hay necesidades reales que atender”, afirmó.

Cendejas indicó que cualquier acercamiento comercial deberá manejarse con prudencia, dado que Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de México.

“Diplomáticamente tendría que construirse un entendimiento internacional. Estados Unidos tendría que ver que realmente existe una intención de que Cuba avance y que la ayuda económica y comercial tenga reglas claras”, comentó.

El presidente de Comce Noreste destacó que, más allá de las implicaciones políticas, la cercanía geográfica de la isla y las necesidades de abastecimiento podrían favorecer una mayor relación económica con México en el largo plazo.

La transformación económica de Cuba abre una conversación que hasta ahora había permanecido al margen del sector logístico. Si las reformas avanzan, México podría participar en una eventual reconfiguración comercial del Caribe, donde la cercanía, la capacidad de ejecución y la confiabilidad podrían convertirse en ventajas competitivas para las empresas nacionales.

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