Ante los retos que enfrenta la logística, a la cadena de frío se le suman otros, así lo indicó Arturo Frías, especialista y consultor, quien advirtió que la logística de productos que requieren control de temperatura, como alimentos, helados y farmacéuticos, representa entre el 15% y 20% del valor total del producto, debido a la complejidad operativa y la infraestructura necesaria.
Durante el XVII Congreso de Cadena Fría, el especialista destacó que México aún enfrenta un rezago importante en capacidad instalada. Actualmente, el país cuenta con alrededor de 15 millones de metros cúbicos (m3) de almacenamiento en frío, muy por debajo de los 130 millones de m3 de Estados Unidos, lo que refleja una brecha significativa frente a la demanda potencial.
Ante este panorama, subrayó que uno de los principales retos es incrementar la infraestructura, reducir costos y fortalecer el cumplimiento regulatorio en toda la cadena.
Asimismo, insistió en la necesidad de impulsar esquemas de colaboración entre empresas, como la compartición de redes logísticas para generar eficiencias.
“La competencia no está en compartir infraestructura, sino en el mercado. Las sinergias logísticas pueden generar ahorros muy importantes”, afirmó.
Frías también resaltó el papel creciente de la tecnología, desde el monitoreo en tiempo real hasta el uso de inteligencia artificial (IA) para optimizar operaciones, así como la importancia de mejorar la configuración de transporte, la integración de categorías y la ingeniería de empaque para reducir costos.
Por su parte, Manuel Córdova, director de Logística de Consumo y Automotriz en Schnellecke Logistics, expuso otros retos y oportunidades del sector.
Desde su experiencia en uno de los operadores logísticos con fuerte presencia en el país, el directivo destacó que la evolución del sector ha estado marcada por la necesidad de generar valor más allá del simple traslado de mercancías.
“La logística no es mover un producto del punto A al punto B. Es entender todo lo que ocurre antes, durante y después, especialmente cuando hablamos de productos sensibles como alimentos o farmacéuticos”, señaló.
Córdova explicó que Schnellecke Logistics, de origen alemán, inició operaciones en México hace más de dos décadas enfocado en el sector automotriz, pero ha evolucionado hacia industrias como consumo y cadena fría.
Este proceso implicó trasladar capacidades operativas, pero también aprender nuevas complejidades, como el manejo de caducidades, control de temperatura y normativas sanitarias.
“La realidad es que la cadena fría tiene una complejidad completamente distinta”, reconoció.
Uno de los principales desafíos en la cadena fría es la optimización del almacenamiento y distribución en entornos altamente variables. Hoy, los clientes demandan soluciones que integren productos congelados, refrigerados y secos en un mismo espacio.
Esto implica inversiones elevadas, no solo en infraestructura, sino también en energía y cumplimiento normativo.
“El reto es cómo optimizar el mismo espacio para manejar diferentes tipos de producto, con distintas necesidades, sin disparar los costos”, explicó.
Además, factores como la estacionalidad complican aún más la operación. La demanda de productos cambia a lo largo del año, lo que genera picos y valles en la utilización de la infraestructura.
Para Córdova, si hay un concepto clave en la cadena fría es la trazabilidad.
“La palabra que se tienen que llevar es trazabilidad. No hay nada más importante en el sector, porque cualquier falla puede tener implicaciones en la salud del consumidor”, enfatizó.
El seguimiento detallado del producto desde su origen hasta el anaquel permite no solo garantizar calidad, sino también tomar decisiones operativas más eficientes y reducir pérdidas.
Por otro lado, más allá del transporte, el costo logístico en la cadena fría está profundamente influenciado por factores como la merma, la caducidad y la ruptura de la cadena de temperatura.
“No se trata de llenar un camión, sino de entender el costo real de perder producto por mala gestión o por romper la cadena de frío”, subrayó.
En este sentido, destacó la importancia de procesos como el correcto armado de pedidos incluyendo lógica de peso, rotación y caducidad, así como el uso de algoritmos y sistemas para optimizar la operación.
México enfrenta aún importantes desafíos en infraestructura logística para cadena fría. Aunque el país se mantiene en una posición media a nivel global, el potencial de crecimiento es significativo.
A eso se suma la presión por reducir la huella de carbono, especialmente en operaciones altamente intensivas en consumo energético.
“La cadena fría consume muchísima energía. Tenemos que encontrar formas de ser más eficientes y sustentables, porque también es una responsabilidad social”, apuntó.
Uno de los planteamientos más relevantes de la ponencia fue la necesidad de impulsar modelos de colaboración entre empresas, incluso competidores, para compartir infraestructura logística.
“¿Por qué no compartir espacio en almacenes o transporte? Al final, el consumidor no ve quién movió el producto, solo ve precio, calidad y disponibilidad”, dijo.
Este enfoque de codistribución permitiría reducir costos, optimizar recursos y mejorar la eficiencia del sistema en su conjunto.
El directivo también subrayó la importancia de integrar tecnología, aunque reconoció que la automatización total aún enfrenta barreras en México, principalmente por costos.
Sin embargo, insistió en que herramientas como sistemas de gestión de almacenes (WMS), análisis de datos y ciberseguridad ya no son opcionales.
“No puedes operar sin trazabilidad digital ni sin proteger tu información. Hoy, incluso un WhatsApp puede vulnerar toda una operación logística”, advirtió.
Asimismo, destacó el reto de formar talento especializado, capaz de manejar productos sensibles bajo estrictas condiciones operativas.