La próxima expansión de la terminal de carga del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) enfrenta el reto de no repetir los errores que se tuvieron en la migración de las cargueras dedicadas, además de implementar una serie de acciones que permitan que el manejo de mercancías por la vía aérea en México sea competitiva.
“Tenemos que sentarnos para saber qué fue lo que aprendimos de la primera migración, porque estas seis terminales van a requerir lo mismo para la migración del 1 de septiembre, se tiene que equipar, certificar, probar que los sistemas están bien, es un proceso que tenemos que repetir”, dijo Rigoberto López, Regional Cargo Manager Americas de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
En este sentido, afirmó que se requiere facilitar consultas sobre estrategias de crecimiento para la construcción de los seis almacenes que se van a construir en Santa Lucía, así como para la nueva terminal de carga en el aeropuerto de Tulum.
Explicó que actualmente sigue siendo complicado conectar una carga que llega al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y que tenga como destino internacional saliendo desde el AIFA.
“Sí se puede hacer, pero definitivamente la competitividad la perdimos. El importador lo que busca es conectar en otro país, manda la carga a otro país en vez de pasar por México. La mandan por otro lado”, indicó.
Comentó que la migración de las cargueras causó incrementos de costos por duplicidad de operaciones, situación que se repite con los agentes aduanales, con dos almacenes realizando los mismos procesos.
Mientras que el tiempo de traslado de mercancías es mayor debido a la falta de conectividad, falta de personal capacitado por parte de toda la cadena de suministro. “Es algo que nos pegó mucho porque a final de cuentas tuvimos que seguir las operaciones y capacitar a gente, todavía estamos capacitando”, dijo.
Pero también refirió que se generó una pérdida de competitividad frente a otros medios de transporte derivado del incremento de los costos y tiempos, “cuando alguien usa el transporte aéreo es porque quiere que sea rápido y que no esté tres o cuatro días en un almacén y al final los tiempos de tránsito entre los dos aeropuertos nos está restando competitividad”.
De igual manera, Rigoberto López mencionó que se registraron problemas de seguridad de las mercancías durante su traslado vía terrestre al nuevo aeropuerto, un traslado de dos horas al nuevo lugar de trabajo y con altos costos e ineficiencias operativas por falta de tiempo.
Sin embargo, mencionó que se crearon grupos de trabajo para conocer los procesos en el manejo de carga aérea, se llevó a cabo capacitación, se presentó un proyecto y se logró una migración exitosa.
Para evitar estas complicaciones, López mencionó que se deben de abrir canales de diálogo con la industria aérea de carga, mejorar regulaciones vigentes e incorporar procesos de las mejores prácticas internacionales.
También se necesita eliminar el impuesto del 4% a la exportación de mercancías por la vía aérea, ya que pone en desventaja competitiva al país, puesto que en otras naciones de la región no existe dicha tasa.
Expuso que se debe de mantener el cumplimiento de los estándares internacionales de seguridad para asegurar una industria aérea sólida en México, utilizar información electrónica avanzada mediante matrices de análisis de riesgo para identificar problemas de seguridad y la expedita liberación de las mercancías.
“Hace 13 años digitalizamos los procesos de carga aérea, desde hace 13 años el gobierno recibe las transmisiones electrónicas, manifiestos de vuelos, guías aéreas y hoy en día en todas las aduanas siguen teniendo papel. No, no vale mucho que la iniciativa privada implemente procesos de digitalización si no vamos a trabajar desde el gobierno para eliminar el papel y acelerar nuestros procesos de liberación de mercancías, es algo que quisiéramos ver con los agentes aduanales, agentes de carga y almacenes”, dijo.
Mencionó que se requiere de una homologación de procedimientos en las aduanas donde se maneja carga, esto para evitar complicaciones a los importadores, agente aduanal o a la aerolínea.