La última milla representa el tramo más complejo y costoso de la cadena logística. Entregar un paquete directamente al consumidor implica enfrentar retos que van desde la congestión vial hasta la inseguridad, pasando por fenómenos climáticos y picos estacionales de demanda.
Para Jonathan Esses, CEO de Segmail, dos factores destacan actualmente como los principales obstáculos para las operaciones de entrega en México: la infraestructura y la seguridad.
“Hay muchos lugares muy complicados de llegar. En temporada de lluvias, por más que sepas el punto de entrega, hay zonas donde simplemente es imposible acceder. Y a eso hay que sumarle la inseguridad que vive el país”, explicó.
El crecimiento sostenido del comercio electrónico ha elevado la presión sobre las redes logísticas. Eventos como Hot Sale, El Buen Fin, campañas promocionales del retail o incluso acontecimientos masivos como el Mundial de Fútbol generan incrementos significativos en los volúmenes de entrega.
Sin embargo, responder a esos picos representa un desafío operativo importante.
“Es difícil hacer contrataciones, aumentar capacidad e invertir en infraestructura para dos semanas de alta demanda. Después viene la pregunta: ¿qué haces con toda esa capacidad cuando el pico termina?”, comentó.
De acuerdo con el directivo, la clave está en encontrar un equilibrio que permita absorber el crecimiento temporal sin comprometer la rentabilidad del negocio.
Ante este escenario, la tecnología se ha convertido en una aliada indispensable para los operadores logísticos.
Esses destacó que herramientas de análisis de datos, algoritmos de ruteo e inteligencia artificial (IA) permiten optimizar recorridos, anticipar comportamientos de la demanda y mejorar la utilización de recursos.
“Hoy la tecnología es clave para normalizar los picos de demanda, optimizar rutas y maximizar la cantidad de paquetes entregados”, afirmó.
En el caso de Segmail, la empresa implementó eShip, una plataforma tecnológica que conecta tiendas en línea, marketplaces y transportistas para facilitar la gestión integral de las operaciones.
Actualmente, la compañía opera distintas unidades de negocio que abarcan desde servicios de fulfillment y transporte nacional hasta soluciones de última milla.
Mirando hacia los próximos años, Esses consideró que la creciente complejidad urbana obligará a transformar los modelos tradicionales de distribución.
Una de las alternativas con mayor potencial será el fortalecimiento de los puntos de recolección, donde los consumidores puedan recoger sus pedidos en horarios convenientes.
“Entregas cientos de paquetes en un solo lugar y los clientes van por ellos cuando les acomoda. Eso reduce costos y facilita la operación”, explicó.
La expansión de redes de sucursales y centros de recolección por parte de empresas de mensajería y paquetería responde precisamente a esta necesidad de optimizar la última milla.
Mientras el comercio electrónico continúa creciendo y las ciudades se vuelven más complejas, la industria logística tendrá que apoyarse cada vez más en la tecnología, la planeación y nuevos modelos operativos para mantener niveles de servicio competitivos.