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Autoconsumo de combustibles eleva exigencias logísticas: MAOSA

07 Sep 2026
T21 / Internacional

Ante la nueva normativa para los establecimientos de autoconsumo de combustibles, parte de los desafíos son la infraestructura, la seguridad en el traslado y el cumplimiento de las disposiciones para llevar a cabo una adecuada logística de energéticos.

En entrevista con T21, Reynaldo Tovar Arroyo, director general de MAOSA Combustibles, empresa dedicada a la comercialización y abastecimiento de combustibles y productos de Petróleos Mexicanos (Pemex), explicó que la logística de hidrocarburos debe entenderse como una cadena que inicia desde el origen de la molécula y continúa con su transporte, almacenamiento y entrega al usuario final.

En ese sentido, consideró que la nueva regulación en materia de autoconsumo busca “etiquetar” el origen de cada molécula de combustible, desde la refinería, el barco o el tren que la trae al país, de forma similar a un sistema de trazabilidad tipo blockchain, por lo que el cambio, que deriva de las modificaciones a la Ley de Hidrocarburos de marzo de 2025 y el reglamento correspondiente, publicado el 3 de octubre de ese año en el Diario Oficial de la Federación (DOF), no solo representa una obligación para los participantes del mercado, sino una oportunidad para profesionalizar esta actividad.

Este planteamiento coincide con las nuevas herramientas que está implementando la Comisión Nacional de Energía (CNE). Desde enero de 2026, las unidades que realizan transporte y distribución de hidrocarburos por medios distintos a ductos deben contar con un balizado mediante código QR, mientras que el Sistema de Registro, Administración y Control a Permisionarios (SIRACP) permite fortalecer el seguimiento de las operaciones mediante GPS.

Reynaldo Tovar Arroyo, director general de MAOSA.

Tovar detalló que los llamados centros de autoconsumo —instalaciones donde empresas transportistas o industriales cuentan con su propio dispensario y tanque de combustible para uso interno sin ser una gasolinera pública— operaron durante años bajo criterios poco definidos en materia de permisos, seguridad y estándares ambientales.

Ante ello, el nuevo marco regulatorio ya comenzó a aplicarse. El pasado 11 de agosto, la CNE publicó el programa de registro para las instalaciones de despacho para autoconsumo de petrolíferos. La medida busca, entre otros objetivos, fortalecer la trazabilidad de las operaciones.

Cabe recordar que el periodo de inscripción cierra el 31 de diciembre de 2026. A partir de esa fecha, solo quien cuente con una constancia podrá continuar despachando para autoconsumo, y los distribuidores y comercializadores tendrán prohibido vender a quien no esté inscrito.

De cara a esta transición regulatoria, la compañía avisó a sus clientes con anticipación sobre la necesidad de regularizar sus instalaciones y, en algunos casos, aquellos que no contaban con las condiciones requeridas optaron temporalmente por abastecerse en gasolineras mientras resolvían su situación.

En ese contexto, para que la inversión en infraestructura de autoconsumo se justifique, el directivo precisó que el usuario debe manejar volúmenes de entre 80 mil y 90 mil litros; por debajo de ese umbral, dijo, suele ser más eficiente comprar en una estación de servicio.

México necesita capacidad de almacenamiento y una red que permita mantener el suministro ante situaciones que puedan interrumpir las cadenas de abastecimiento. En este sentido, la política de almacenamiento mínimo de petrolíferos de la Secretaría de Energía ha buscado fortalecer la seguridad del suministro mediante inventarios estratégicos.

Logística, afectada por la inseguridad

Tovar Arroyo reconoció que en los últimos años la empresa, con origen en Morelia, Michoacán, ha enfrentado un entorno de mayor riesgo durante el traslado de combustibles, con incidentes relacionados con el robo de pipas, producto y operadores. Entre las zonas, mencionó que se encuentran corredores de Michoacán, Tierra Caliente, Manzanillo-Michoacán, Salamanca-Celaya y algunos tramos entre Ciudad de México, Puebla y Veracruz.

De acuerdo con Overhaul, en el segundo trimestre de 2026, el 76% de los robos a transportistas presentó algún tipo de violencia, lo que, además de significar un problema patrimonial, es un riesgo directo para operadores y cadenas logísticas.

Durante el periodo, 86.3% de los eventos registrados a nivel nacional ocurrieron en solo 10 entidades: Estado de México, Puebla, Guanajuato, Veracruz, San Luis Potosí, Jalisco, Michoacán, Hidalgo, Querétaro y Tlaxcala.

Pese a ese contexto, hacia los próximos cinco años, el directivo anticipó una mayor incorporación de tecnología en la logística de hidrocarburos. Entre las herramientas que identificó se encuentran las plataformas para gestión de flotas, monitoreo en tiempo real, análisis predictivo, inteligencia de datos y sistemas de control de combustible, elementos que podrían contribuir a mejorar la productividad y reducir costos operativos.

Esta evolución se relaciona también con el crecimiento de la demanda logística asociada al nearshoring (relocalización de líneas productivas), que puede generar necesidades adicionales de transporte especializado, infraestructura y servicios energéticos, donde las empresas con capacidad para combinar tecnología, eficiencia, sostenibilidad y cumplimiento regulatorio tendrán mejores condiciones para competir.

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