El gran desafío de las aduanas modernas es otorgar facilitación, pero sin dejar de ejercer el control aduanero.
Dentro de esta aparente pugna existen herramientas importantes que permiten una convivencia entre estos dos polos: el análisis de riesgo y el empleo de las tecnologías de la información, a fin de atacar el fraude aduanero y preservar la seguridad del país. Para llevar a cabo esta misión, se debe contar con una legislación acorde con esa dualidad.
Uno de los ejes de política pública del presidente Andrés Manuel López Obrador es combatir y acabar con la corrupción. “Ciertamente, entre la población existe la percepción de que las aduanas son afectadas gravemente por este pernicioso mal social que no sólo menoscaba los intereses fiscales del erario, sino que expone a la población del país a severas amenazas a la salud pública, al medioambiente, la fauna y flora, el patrimonio cultural y expone al comercio e industria nacionales a una destructiva competencia desleal”, se argumenta el documento.
En consecuencia, la SHCP destaca que el Servicio Aduanero de Carrera permitirá dotar a los servidores públicos aduaneros de importantes incentivos a un comportamiento honesto y eficiente como razón de su pertenencia a dicho servicio.
En el anteproyecto se destaca en varios de sus campos los principios éticos y los valores sociales y, por ello, se exigirá a sus miembros los valores de lealtad, honestidad, disciplina, eficiencia, valor, patriotismo y compromiso cívico.
A cambio, el servicio evitará la rotación excesiva de plazas, los contratos eventuales y la ausencia de capacitación. Por ello, propone que el Servicio Aduanero de Carrera busque para su personal la “normalidad familiar”, la estabilidad laboral y la capacitación de calidad, a través del Instituto Nacional de Formación Aduanera.